Cómo saber si un precio es razonable
Comparar precios de gobierno con gobierno, y las tres formas más comunes de comparar mal.
Para: Quien va a proponer un precio, o quien quiere revisar si una compra pública fue cara.
El monto del contrato no dice nada por sí solo
Un contrato de diez millones puede ser barato o carísimo según cuánto se compró. La cifra comparable es el precio unitario: lo que se pagó por una unidad.
Por eso las partidas importan. Dos contratos por el mismo monto total pueden esconder precios unitarios muy distintos, y es en la partida donde eso se ve.
Las tres formas de comparar mal
La primera es ignorar la unidad de medida. Un precio «por servicio» y uno «por pieza» no son comparables aunque compartan clave CUCOP. Incluso con la misma unidad, revisa las especificaciones, el volumen, la fecha, los impuestos y la entrega. Los rangos que publicamos van separados por unidad.
La segunda es comparar contra el promedio sin revisar los datos. Unos pocos precios extremos lo desplazan entero; la mediana reduce el efecto de los valores extremos. Por eso aquí se publica mediana y rango, no promedio.
La tercera es comparar contra una sola observación. Un precio aislado puede ser una compra de urgencia, un volumen mínimo o un error de captura. Sin varias observaciones no hay referencia.
Qué mirar
Para una clave con suficientes observaciones comparables, el rango entre el percentil 10 y el 90 resume la parte central de los precios disponibles en el índice. No representa necesariamente todo el mercado. Un precio fuera de ese rango no es automáticamente irregular —puede haber diferencias reales de especificación o de urgencia— pero sí es lo que vale la pena explicar.